La urgencia de una democracia participativa
- Fulgencio Severino

- hace 19 horas
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El llamado del episcopado dominicano a combatir la corrupción y las injusticias solo será posible si la oligarquía es reemplazada por una democracia participativa.
El sistema político-jurídico dominicano es democrático-liberal y representativo. Este sistema nació con el capitalismo y el fin del feudalismo; desde su inicio, se caracterizó por la corrupción, la intolerancia, la antidemocracia y, fundamentalmente, por representar los intereses de la burguesía naciente.
Esta clase era dueña de los bancos y el comercio. Para derrotar al feudalismo y a la Iglesia católica, contó con los trabajadores y el campesinado, pero traicionó a sus aliados: al momento del triunfo, solo impulsó el derecho al sufragio y a la elección para los grandes propietarios. Para que el pueblo lograra el derecho a votar y a ser elegido, debió esperar casi dos siglos de luchas y represión.
Hoy, la oligarquía mantiene el control del poder a través del financiamiento de los procesos electorales. Logran que sus representantes —o ellos mismos— actúen en función de los intereses de los más ricos. Según señala Oxfam en su informe de 2026, las élites económicas compran cargos electivos y puestos en el Gobierno mediante el financiamiento de campañas para imponer políticas a su favor. El informe destaca que los más ricos tienen 4000 veces más posibilidades de ocupar un cargo que una persona pobre.
El problema de las injusticias y desigualdades radica en el poder de la oligarquía. Por ello, Oxfam plantea la elección entre oligarquía o democracia. El pueblo debe unirse para resolver los males señalados por el episcopado dominicano y derrotar el dominio oligárquico.
Este dominio monopoliza el financiamiento de las inversiones privadas e impide el desarrollo y la creación de nuevas mipymes, la formación de cooperativas de productores y trabajadores, y la protección de la producción nacional.
Además, la oligarquía impulsa la mercantilización de servicios fundamentales, lo que impide el acceso del pueblo a estos. Mientras la oligarquía detente el poder, predominarán la injusticia, la desigualdad y la corrupción.



